El ejercicio del periodismo vive momentos agobiantes en Centroamérica, en medio de ataques constantes generados desde los mismos estados gobernantes, en su afán por deslegitimar la credibilidad de los medios de comunicación y minimizar le exposición de casos de corrupción o abusos de poder. Foto: Laura Rodríguez.
El Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica y la Fundación Heinrich Böll presentaron el tercer Informe sobre el Estado de la Libertad de Expresión y la Seguridad del Ejercicio Periodístico en Centroamérica, un análisis crítico sobre las condiciones del periodismo en la región.
Este informe examina la situación en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y concluye que las principales amenazas al ejercicio periodístico provienen de actores estatales que, en lugar de garantizar este derecho, lo vulneran.
La M. Sc. Giselle Boza Solano, coordinadora del PROLEDI, señaló que este documento busca monitorear el estado del periodismo en la región y analiza sus amenazas, garantías y viabilidad democrática.
Boza enfatizó que, lamentablemente, las condiciones para la libertad de prensa en Centroamérica continúan deteriorándose, con el Estado y las autoridades políticas como los principales opositores a la labor periodística. Esta experta destacó, además, el caso de Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha bloqueado el acceso a los sitios web de cuatro medios recientemente.
Por su parte, Ingrid Wehr, directora de la Oficina Regional para Centroamérica de la Fundación Böll, subrayó la importancia del acceso a la información pública y la libertad de prensa para el fortalecimiento democrático.
“Las restricciones al periodismo y la falta de acceso a datos oficiales socavan la confianza en las instituciones, y limitan la capacidad de la ciudadanía para participar en los asuntos públicos”, afirmó Wehr.
El informe recopila percepciones de 86 periodistas encuestados y 10 entrevistas en profundidad con mujeres comunicadoras, además de incluir un artículo sobre la captura de medios en la región, escrito por Francisco Robles Rivera y Kevin Mora Ávila.
El M. Sc. Óscar Jiménez Alvarado, coautor del informe indicó que queda en evidencia una Centroamérica cada vez más peligrosa para el ejercicio del periodismo; donde los discursos estigmatizantes, la violencia digital, las amenazas contra periodistas y contra los medios de comunicación se han convertido en prácticas habituales.
“Estos ataques no son hechos aislados, sino estrategias sistemáticas promovidas desde el poder. Presidentes, congresistas y militantes de partidos lideran una ofensiva contra la prensa que no solo busca desacreditarla, sino también generar un efecto cascada que intensifique las amenazas y la intimidación. Se trata de una situación muy grave, que normaliza la persecución y debilita las democracias de la región”, apuntó Jiménez.
La presentación del informe se llevó a cabo en una actividad virtual, en la que la M. Sc. Johanna Rodríguez López, una de las investigadoras, recalcó cómo las perspectivas de las mujeres ocupan un lugar central en los hallazgos.
Y es que, este estudio reveló un aumento en la violencia de género contra las mujeres periodistas, en comparación con el informe anterior. Muchas han debido exiliarse para proteger sus vidas y las de sus familias, lo que ha generado desempleo y la necesidad de buscar alternativas laborales fuera del periodismo.
Esta violencia no solo afecta su seguridad, sino que también condiciona su labor profesional. Las periodistas enfrentan dilemas sobre qué temas investigar, hasta qué punto profundizar o cómo difundir sus hallazgos en redes sociales. Incluso, muchas se ven forzadas a cuestionar si deben firmar sus investigaciones con su nombre o recurrir a seudónimos para preservar su anonimato.
Además, el temor a represalias ha llevado a una disminución en la cobertura de problemas sociales, políticos y económicos en la región. Rodríguez enfatizó que, para las periodistas, “los ataques no solo afectan su credibilidad y salud mental, sino que también se dirigen a sus propios cuerpos”.
Finalmente, la violencia de género contra las mujeres periodistas no solo limita su ejercicio profesional, también restringe la pluralidad informativa, condición esencial del derecho a la libertad de expresión en sociedades democráticas. Esta situación erosiona el acceso a la información crítica e impide el desarrollo de un periodismo libre y diverso en Centroamérica.